Cursos de Español en la Universidad de Salamanca

Salamanca University History

Universidad de Salamanca

Reseña histórica de la Universidad de Salamanca

Fundada en el año 1218 por el Rey Alfonso IX, la Universidad de Salamanca es la más antigua de España. En el año 1254 fue reconocida por el papa Alejandro IV como una de las cuatro mayores universidades del mundo, junto con las universidades de Oxford, París y Bolonia. A lo largo de su historia, ha contado con numerosos profesores distinguidos, tales como Luis de León, Beatriz Galindo, Melchor Cano, Francisco de Vitoria y Miguel de Unamuno, y muchos habitantes famosos se han paseado por los pasillos de la Universidad, como Miguel de Cervantes, Hernando Cortés y Cristóbal Colón.

En el año 1254, el Rey concendió a la Universidad los privilegios de su Carta Magna, nombrando a conservadores, colocándolos bajo la autoridad del Obispo, el decano y el rector, eximiéndolo de las autoridades regulares y la asignación de salarios para los profesores. Los títulos académicos se presentaron en nombre del papa y del Rey en la catedral hasta 1830. Mientras que el número de estudiantes llegaba a 6.778 en 1584, en 1822 sólo tenía 412 estudiantes y más tarde esta cifra fue bajando.

Durante el periodo medieval y moderno, la Universidad se financiaba con ayudas regias y pontificias. Con estos ingresos (y otros ingresos adicionales) se pudieron financiar cinco facultades oficiales; Derecho canónigo, Leyes, Teología, Medicina y Artes-Filosofía, además de enseñanzas complementarias de Humanidades, Idiomas, Matemáticas y Música. Después de la Ley de instrucción pública del año 1857 (Ley Moyano), las facultades de la Universidad se redujeron a las factultades de Derecho, Filosofía y Letras, y Teología, suprimida definitivamente en 1969. El gobierno local y el Ayuntamiento de Salamanca financiaron, como facultades independientes, las enseñanzas de Medicina y Ciencias entre los años 1869 y 1904, año en el que la financiación estatal se obtuvo durante el rectorado de Miguel de Unamuno. Después de este cambio, la Universidad se financiaría a partir de los derechos de matrícula y académicos, además de las cantidades que otorgaron los presupuestos generales del Estado.

Actualmente, la Universidad cuenta con Escuelas de Derecho, Artes liberales, Ciencia y Medicina y, por supuesto, clases de español. Por sus instalaciones pasan más de 30.000 estudiantes al año, quienes participan en los más de 250 programas que oferta la Universidad.

Clases de español

En el año 1929, la Universidad de Salamanca introdujo los estudios de Lengua y Cultura española para extranjeros, desarrollados y ampliados a lo largo de los años. Actualmente, son más de 3.500 estudiantes extranjeros y profesores de otros países los que participan en los diferentes programas de español ofertados por la Universidad.

Como muestra de la calidad que tienen las clases de español, el Instituto Cervantes, conocido como la institución gubernamental oficial para el idioma español, ha asignado a la Universidad de Salamanca la colaboración para elaborar anualmente los exámenes DELE (examen oficial de Español como Lengua Extranjera), así como la responsabilidad de corregir estos exámenes, que se celebran en el mundo entero.

Las clases de español para extranjeros se imparten en el edificio Escuelas Menores, que es una pequeña parte de las instalaciones de la Universidad, situado justo en el corazón del centro histórico de Salamanca. En su patio podemos encontrar un bonito palacio renacentista con sus magníficos soportales; de hecho, a través del Patio de las Escuelas podemos acceder al edificio de la Universidad. La fachada del edificio está decorada con muchas figuras, siendo una de ellas la famosa “rana sobre el cráneo”, que no es nada fácil de encontrar entre tantas pequeñas figuras, pero según la tradición local, si la encuentras, tendrás el éxito académico garantizado. También podemos encontrar las esculturas platerescas de los Reyes Católicos, el blasón imperial de Carlos V y una escultura del Papa con dos Cardenales. Los muros están marcados con los legados de los estudiantes, quienes, tras la graduación, han escrito sus iniciales con tinta hecha de sangre de toro, aceite de oliva y hierbas.

Aunque las clases de español se den en un edificio histótico, la Escuela cuenta con todo tipo de tecnología moderna para ayudar a los estudiantes a mejorar tan pronto como sea posible, sus habilidades en el idioma español.